Teconlogías Ecosociales - Construcción natural


La crisis de viviendas dignas en los asentamientos humanos impulsa nuevas alternativas para vivir de manera sostenible
La antigua ciudad amurallada de Shibam es conocida como "la Manhatan del desierto” o la ciudad de rascacielos más vieja en el mundo. Todas sus casas están hechas con ladrillos de adobe y existen 500 torres que tienen entre 5 y 9 pisos de alto. La mayor parte de las casas de la ciudad datan del siglo XVI
Según datos de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (CMMAD, 1988), “la población urbana de los países en desarrollo se ha duplicado”. Si en 1900 sólo un 10% de la población mundial vivía en ciudades, el año 2007 fue el primer año de la historia en el que hubo más personas viviendo en áreas urbanas que en el campo, según señala el informe de Naciones Unidas “UN- habitat: el estado de las ciudades 2006-2007”. Este ritmo de crecimiento nos llevó a habitar espacios amenazados por la masificación y la contaminación en sus diversas formas, problemas que se agravan cuando más población tiene la ciudad.

Sin embargo, la buena noticia es que en esta crisis de los modelos establecidos surgen nuevas miradas que intentan dar diferentes respuestas a las necesidades humanas básicas, como es el derecho a una vivienda adecuada en un entorno digno. Desde esta perspectiva se han vuelto a revalorizar algunos sistemas antiguos a partir de los cuales, aplicando tecnologías contemporáneas, se intenta gestar nuevos espacios habitacionales. Así, uno de los materiales naturales de más antiguo uso, la tierra, resurge como una alternativa sostenible en algunas nuevas corrientes arquitectónicas.

Para el Profesor-Doctor en Ingeniería Gernot Minke, experto en construcciones bioclimáticas de la Universidad de Kassel, Alemania, “la tierra es el material de construcción natural más importante y abundante en la mayoría de las regiones del mundo. Ésta se obtiene frecuentemente de forma directa en el sitio cuando se excavan los cimientos. En los países industrializados, la desmedida explotación de los recursos naturales y los sistemas de producción centralizados intensivos en capital y energía, no sólo generan desperdicios sino que contaminan el medio ambiente, incrementando el desempleo. En esos países, la tierra ha resurgido como material de construcción. El camino de las construcciones livianas en tierra, es el camino del ahorro de materiales, del ahorro de energía y la protección del medio ambiente, es decir, el de las construcciones ecológicas”.

Minke dirige el Laboratorio de Construcciones Experimentales en la mencionada universidad alemana, donde han realizado numerosas investigaciones destinadas, fundamentalmente, a las construcciones con tierra, incluyendo diversidad de aspectos que van desde mejorar la resistencia del material a la lluvia e inundaciones, hasta desarrollar técnicas constructivas de muy bajo costo. Este redescubrimiento plantea un cambio profundo en el clásico paradigma de desarrollo occidental, ya que jerarquiza un material constructivo casi olvidado por la tecnociencia tradicional. Minke ha desarrollado edificaciones para todas las clases sociales y hasta ha construido un Centro de Salud de más de 5000 m2 realizado con bóvedas y cúpulas de barro.

Paradójicamente, el barro en nuestra cultura suele estar asociado a la pobreza urbana o rural, y el material en sí mismo es desvalorizado; sin embargo, la toma de conciencia de preservar el planeta ha provocado que actualmente se extienda por toda Europa el consenso para desarrollar urbanizaciones ecológicas y se vuelva a mirar el origen. Desde siempre, el hombre construyó con barro, con la tierra, el agua y otros materiales propios de la bioregión donde habita. Hay numerosos ejemplos en todo el mundo de construcciones en barro que han sobrevivido a los siglos y todavía están en pie. De los 563 bienes culturales que el Comité del Patrimonio ha inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial, 96 están parcial o totalmente construidos en tierra. “Ahora en Alemania mucha gente pide revoques de barro por estética y cuestiones ecológicas. Muchas de estas casas son además alimentadas con paneles fotovoltaicos”, explica Minke. Las cúpulas que él ha desarrollado en adobe tienen un anilllo de concreto en la base que estabiliza la estructura en caso de temblores y están protegidas de la humedad con materiales sintéticos. Estas construcciones fusionan así muchos saberes ancestrales con la ciencia moderna, para lograr las sinergias que optimizan los resultados.
   
 Jardín de Infantes en EL Bolsón construido por padres, maestros y niños dirigidos por Jorge Belanko  Interior de una de las casas de la Ecovilla Gaia en la localidad bonaerense de Navarro

La construcción natural permite una nueva interpretación de una tecnología tradicional básica, susceptible de favorecer un desarrollo sostenible que tiene en cuenta la dimensión local y global de los problemas ambientales y sociales a los que nos enfrentamos. Esta necesidad humana de cuidar a la Tierra y a las personas que habitamos en ella en condiciones de salud y felicidad se traduce en esta nueva y antigua visión de construir el “nido” minimizando el impacto a la vez que genera y regula los recursos empleados, garantizando así el equilibrio y la sostenibilidad para las generaciones futuras.

Fuente: INTI Saber Como
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