El experto, un camino sin retorno


Hace ya varios años que formo parte del mundo empresarial y he estado en múltiples reuniones de trabajo. Por el tipo de trabajo que realizo, siempre me toca ser el que trata de hacer realidad las ideas de otros. En estas reuniones rara vez me he sentido cómodo por diversas razones, la primera de ellas es siempre la sensación de que algunos de los integrantes de la reunión no hicieron la tarea y no leyeron la minuta de la reunión, ya sea porque no se envió o porque simplemente no les pareció oportuno. Dependiendo del rol de estos personajes, pueden o no pronunciar palabra en toda la reunión o intervenir (por sentirse en la obligación de hacerlo) y solo desvirtuar el rumbo del trabajo o ejercer presión sobre otros. Esto se hace aún más incomodo cuando la reunión es con un cliente, externo o interno.

Otro punto que he notado es lo poco receptivo que se comporta el management a las intervenciones del experto, lo obsecuente de los projects leaders a las ideas de sus superiores (incluso cuando uno tiene esa increíble sensación de que no está entendiendo absolutamente nada). Eso sin siquiera mencionar que el cliente muy rara vez sabe lo que realmente quiere y/o necesita. Lo podemos ver ilustrado en una imágen que ya hace algunos años circula por internet.

 

Lo que el cliente quiere

 

Hoy me crucé con un video, una pequeña comedia, en la que se puede ver esta interacción. La puesta en escena me pareció increíblemente acertada, tristemente vivida y sorprendentemente universal . Ninguna ficción supera a la realidad, pero ésta se acercó más de lo que nunca he visto.

 

 


Desde el visor del video se pueden asignar subtitulos.

 

https://www.youtube.com/watch?v=BKorP55Aqvg&feature=player_detailpage

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