EMIUM: mucho más que un envase


El Envase Modular Interconectable de Usos Múltiples (EMIUM), invento argentino, responde al concepto y valores de las nuevas tecnologías para un mundo sustentable. Puede fabricarse en cualquiera de los materiales plásticos utilizados habitualmente y posee elementos de interconexión recíprocos de calce a presión que permiten su vinculación con otros envases de iguales características, por lo que una vez vacíos de su contenido, se transforman en módulos constructivos para realizar estructuras de carácter recreativo, funcional, productivo, habitacional u ornamental.

Camalotes de envases plásticos en nuestros ríos, campos y ciudades

Ingeniería EMIUM

Matricería EMIUM

Uno de los tantos problemas de contaminación que enfrenta el mundo es qué hacer con la enorme cantidad de envases plásticos que se descartan diariamente. Nadie lo había resuelto hasta que dos argentinos diseñaron un envase plástico con encastres recíprocos, lo cual permite realizar muebles, estanterías, cajas, mamparas, colchonetas flotantes y juguetes. Vacíos o rellenados con agua u otros líquidos, o con arena u otros materiales, resultan apropiados para invernaderos, paneles divisores, techos y volados, bibliotecas, pavimentos para jardines, galpones y hasta casas completas. El concepto clave es el encastre recíproco de los envases, lo que los habilita para un segundo uso, adicional a su uso original como envase. Un reuso o reutilización, esta vez como elementos constructivos, lo que los re-valoriza y motiva a no descartarlos (“…es un envase que descarta su descarte”).

EMIUM es una creación de Mirta Fasci (recientemente fallecida) y Luis Pittau, consultores en creatividad e innovación, diseño y desarrollo de productos, imagen y comunicación. Ambos tuvieron en cuenta que los consumidores y fabricantes de numerosos países -y la Argentina no era la excepción- preferían los envases descartables porque era “más rápido, fácil y económico tirarlos que recolectarlos para su reciclado”, aunque obstruyeran desagües y contaminaran visualmente antes de arrojarse a los basurales o los rellenos sanitarios. En la fabricación del EMIUM pueden emplearse diversos plásticos (PET, polietileno tereftalato; polipropileno; y PVC, policloruro de vinilo, entre otros) y aprovecharse las mismas máquinas de llenado, etiquetado, tapado y palletizado automático que los envases convencionales.

Como pueden adoptar cualquier forma y tamaño (prismas, cubos o cilindros), con boca ancha o angosta, y pueden ser traslúcidos, opacos o coloreados, sirven para envasar aguas minerales, jugos, leche, yogures, gaseosas, aceites, champúes, jabones líquidos, detergentes, artículos de limpieza, lubricantes y hasta productos sólidos (como cereales, vegetales, condimentos, caramelos y golosinas).

Ahorran espacio, cuidan el medio ambiente, generan conciencia ecológica y estimulan la creatividad al poder reutilizarse. Cuando están vacíos, facilitan el armado de paneles que permiten el paso de la luz y proporcionan aislación termoacústica a los ambientes donde se instalen. Además, son aprovechados por los chicos para desarrollar su ingenio y creatividad haciendo juguetes, casitas o cuanto se les ocurra. Como ganan en resistencia cuando se los rellena con arena, tierra o mezcla, pueden aprovecharse como ladrillos para todo tipo de estructuras.

Reutilización del EMIUM en juguetes didácticos

Uso ladrillero constructivo

La fabricación con una interconexión recíproca de calce a presión permite que puedan encastrarse con otros envases iguales, formando bloques autocontenidos; de este modo se economiza en el packaging, debido a que no se necesitan filmes termocontraíbles, cintas de embalajes o cajas para organizar los stocks y los envíos. Por tales aplicaciones y facilidades de manipulación, almacenamiento (aumentan la capacidad de los depósitos) y el transporte, contribuyen a bajar los costos operativos. Como también favorecen la clasificación de los residuos domiciliarios, EMIUM fue definido como “el envase inteligente del nuevo milenio”.

Estudios efectuados demostraron que los consumidores están dispuestos a pagar un 15% más por el EMIUM porque “resuelve problemas” y es “ecológico, útil y divertido”. EMIUM es el envase con más cantidad de premios de la historia. Por eso, luego de arduos trámites, Fasci y Pittau patentaron su invención no sólo en la Argentina sino también en los principales países, incluso en los Estados Unidos.
Fuente: Inti Saber Como

“Son ideales, por otra parte, para el desarrollo de promociones que incentiven un consumo masivo y prolongado, así como las que ayuden a incorporar nuevos segmentos del mercado o capten nuevos consumidores”, elogiaron sus creadores.

Más allá de sus beneficios competitivos, la fuerza inspiradora de EMIUM reside en su valor ecosocial.
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