Vehículos eléctricos


Vehículos eléctricos: una revolución técnica en marcha

Auto EléctricoEl transporte automotor (de personas y mercancías) es una de las principales fuentes de contaminación con gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático que amenaza el futuro de la humanidad. Si bien existen diversas alternativas técnicas para reducir las emisiones de los vehículos con motor de combustión interna -entre ellas algunas muy avanzadas-, en los últimos años los grandes jugadores de la industria automotriz parecen haber fijado su rumbo hacia la propulsión eléctrica. Así lo entienden los gobiernos de los países industrializados, quienes han fijado planes de trabajo en colaboración con sus sectores industriales para no quedar afuera de esta revolución técnica. Para un país con una industria automotriz y de autopartes de considerable desarrollo como Argentina este futuro cambio radical de la tecnología plantea desafíos y oportunidades.

Los automóviles eléctricos se pueden clasificar en tres grandes grupos: híbridos, híbridos con recarga y eléctricos puros.
Los híbridos utilizan un motor de combustión interna convencional complementado con motores eléctricos más pequeños que funcionan cuando la velocidad del vehículo es baja o cuando se requiere potencia adicional. Esto permite la utilización de un motor más pequeño y eficiente, reduciendo el consumo total de combustible, a la vez que se dispone de la potencia requerida. Además, los vehículos híbridos suelen aprovechar los motores eléctricos para el frenado, funcionando en ese momento como generadores que ayudan a recargar la batería (frenado regenerativo). Pese a tener un costo sensiblemente mayor al de los automóviles convencionales, sus ventas han registrado un desarrollo considerable en los últimos años, en especial en Estados Unidos, que representa aproximadamente la mitad del mercado mundial. Si bien los híbridos en producción utilizan motores nafteros, existen proyectos con motores Diesel, dando por resultado una reducción todavía mayor del consumo de combustible.

Los híbridos recargables son automóviles híbridos a los cuales se les agrega la capacidad de recargar las baterías mediante su conexión a la red domiciliaria o a una estación pública diseñada a tal fin. De esa forma, el vehículo puede operar a bajas velocidades, propulsado sólo por energía eléctrica. El consumo de combustible se reduce notablemente respecto de un híbrido convencional ya que en buena parte de su uso cotidiano (viajes cortos y a baja velocidad), el funcionamiento es independiente del motor de combustión interna.

Los automóviles eléctricos a batería sólo cuentan con motores eléctricos y acumulan su energía exclusivamente en la batería, que puede ser recargada. Se han hecho comercialmente viables gracias a las mejoras técnicas recientes, aunque su producción masiva requerirá de mayores avances. La mayor parte de los automóviles eléctricos a batería que se producen en la actualidad son vehículos livianos, de escasa autonomía, utilizables exclusivamente en ambientes urbanos. Es notablemente mayor la difusión actual de las motos eléctricas, especialmente en Asia. Debido a la mayor eficiencia energética del sistema eléctrico, el costo operativo de estos vehículos es mucho menor que el de los de combustión interna. Además, la adaptación de la infraestructura para recarga de baterías es significativamente menos costosa que la alternativa del hidrógeno, por ejemplo.

El presente de los vehículos eléctricos

El mercado mundial de vehículos eléctricos es todavía pequeño. Al no producirse en forma masiva, su costo es todavía muy alto y no existe todavía una infraestructura de apoyo (estaciones de recarga) lo suficientemente amplia como para permitir su uso sin restricciones. Por otra parte, la autonomía de las automóviles eléctricos es reducida y el tiempo de recarga de baterías demasiado prolongado. Además, el costo inicial de un automóvil eléctrico puro es considerablemente mayor al de uno con motor de combustión interna, principalmente debido al costo de la batería. Este mayor costo no alcanza a ser compensado por el menor gasto en energía (Tabla 1). Mayor difusión tienen en estos días los vehículos híbridos que superan en gran medida estas limitaciones. Por su parte, los “scooters” y motos eléctricas ya se producen en grandes cantidades (más de 20 millones anuales en todo el mundo).


Tabla 1. Comparación de costos para el usuario de los vehículos convencionales y los eléctricos puros en el presente.
Tabla 1. Comparación de costos para el usuario de los vehículos convencionales y los eléctricos puros en el presente.
Fuente: Electric Vehicle Technology for Canada.

El futuro de los vehículos eléctricos

En la medida que el progreso técnico permita mejorar los puntos débiles de la propulsión eléctrica, esta tecnología irá desplazando a la convencional. A ello contribuirá la tendencia alcista en el mediano y largo plazo de los combustibles fósiles o sus sustitutos obtenidos a partir de cultivos industriales. De esta forma, se espera que en el futuro la ecuación económica para el usuario de cómo resultado la conveniencia del automóvil eléctrico (Tabla 2).

Se espera que los automóviles eléctricos en sus diversas variantes superen en el número de unidades vendidas a los convencionales en el año 2030 (Gráfico 1). Las iniciativas gubernamentales en los países de mayor industrialización, y a la vez más contaminantes, facilitarán en gran medida esta transición. En efecto, Estados Unidos, Canadá, los principales países de la Unión Europea, Japón, Israel, Corea del Sur, India, China y Australia han fijado metas en esta materia. Para el logro de éstas, los gobiernos de estos países instrumentan créditos e incentivos fiscales a los usuarios para la adquisición de vehículos, a las industrias para el desarrollo y producción de vehículos, baterías y otras partes y adquieren sus propios vehículos para servicios públicos como el transporte urbano o la recolección de residuos. A su vez, planifican y promueven el desarrollo de la infraestructura necesaria. Ya existen cientos de estaciones de carga de energía eléctrica para vehículos eléctricos en las principales ciudades de estos países.

Tabla 2. Comparación de costos para el usuario de los vehículos convencionales y los eléctricos puros en el futuro.

Fuente: Electric Vehicle Technology for Canada.

Gráfico 1. Ventas de vehículos de pasajeros por tipo de tecnología en Estados Unidos.
Gráfico 1. Ventas de vehículos de pasajeros por tipo de tecnología en Estados Unidos.
Fuente: Internacional Energy Agency.

¿Un nuevo impulso para el desarrollo industrial?

La reducción de emisiones a nivel global evidentemente trae aparejado un costo: el de desarrollar nuevas soluciones técnicas e implementarlas, con el consiguiente abandono de infraestructura productiva destinada a las tecnologías tradicionales. En el caso de los vehículos eléctricos, industrias maduras como la producción de combustibles o la de motores de combustión interna para automóviles, dejarán de existir en el largo plazo. Sin embargo, la reconversión de un sistema productivo de semejante magnitud plantea también grandes oportunidades ya que puede determinar cambios sustanciales en el tablero industrial mundial. En este sentido, resulta interesante observar que a la oferta de vehículos eléctricos de las marcas tradicionales se agrega la de varias nuevas empresas con su experticia fundamental en tecnología eléctrica (Tabla 3).

Tabla 3. Principales empresas fabricantes de automóviles eléctricos y su participación en el número total de unidades vendidas. Año 2010 (estimado).

Tabla 3. Principales empresas fabricantes de automóviles eléctricos y su participación en el número total de unidades vendidas. Año 2010 (estimado).
Fuente: Hiedge, Electric Vehicle Market 2009.
Mientras los países centrales y sus empresas encabezan el desarrollo técnico, no pierden de vista la provisión futura de recursos críticos como el litio, utilizado en las baterías. Las mayores producciones y reservas mundiales de este metal se encuentran en Sudamérica, en especial en Chile, Bolivia y Argentina. Con mayor o menor participación de las economías locales en la extracción del litio, según las reglas impositivas de cada caso, el panorama previsible es el mismo para cualquiera de estos países. Las zonas productivas vivirán un auge fugaz con muy escaso derrame en las sociedades locales, para luego, cuando la tecnología cambie nuevamente, volver a las carencias de siempre. La mirada de nuestros gobiernos no debe enturbiarse con el entusiasmo de ser nuevamente “bendecidos” por un recurso natural estratégico. El espejismo de la abundancia de recursos naturales ya demostró repetidas veces no ser la salida para el laberinto del subdesarrollo. Los vehículos eléctricos pueden, efectivamente, ser una oportunidad para el despegue económico, pero no por las regalías provenientes del litio, sino por generar un cambio técnico significativo. Estos momentos singulares del desarrollo industrial humano son los que deben aprovecharse para generar sectores productivos de capital nacional basados en tecnología propia, que son los únicos que pueden

crear puestos de trabajo calificado en las cantidades que nuestras sociedades requieren. Para ello es necesario encolumnar recursos humanos y materiales provenientes de los ámbitos productivo, gubernamental y académico en magnitudes suficientes para conseguir los resultados buscados.

Por
Por Gabriel Queipo, queipo@inti.gob.ar
INTI-Economía Industrial

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