Hipótesis de Droopy


Hace ya algún tiempo, vengo observando el comportamiento de los empleados dentro de una gran empresa.  Gracias a ello,Droopypude comprobar empíricamente "el principio de Peter", "el principio de Dilbert" y hasta "el principio de Parkinson" (del cual aún no he escrito nada). 

En el tiempo que llevo en el mundo empresarial, he observado a algunos empleados que tienen un comportamiento muy particular, un verdadero modus-operandi que no pude encontrar reflejado en ningún artículo publicado, ya sea por especialistas y/o intelectuales dedicados al mundo de las empresas, por lo que no puedo asegurar que sea una regla, un principio o una teoría.  Sin embargo, me gustaría, de todas formas, escribir algunas palabras al respecto.

Por lo anterior mencionado, habré de desarrollar en estas líneas "Mi hipótesis de Droopy" (Todos recordamos aquel adorable y a veces insoportable perrito blanco de orejas negras creado por Tex Avery y llevado a la pantalla por la Metro-Goldwyn-Mayer que, en ocasiones, nos hacía sentir pena hasta por los villanos. Esa increíble característica de ser "ubicuo", "de estar en todas partes", de salir debajo de las piedras, de los lugares más insólitos, en otras palabras, de siempre estar ahí.)

Situándonos en la empresa, vamos a intentar identificar a los "Droopies": cuáles son sus herramientas, cuáles son sus estrategias,  como llevan a cabo su juego y con qué fin.

Es inocente pensar que se trata de alguien que simplemente "hace looby", la mente de los  "Droopies" es mucho más compleja y en su accionar denota inteligencia para las estrategias que va a desplegar.

Generalmente, comienzan con cargos medios, son personas ambiciosas y van a hacerse visibles mediante la posición que ocupan en ese momento, pero no realizando eficazmente su trabajo (No, ¡eso lo haría un pobre mediocre que no entiende a las empresas modernas, si haces bien tu trabajo, el trabajo está hecho y a nadie le importa quién lo hizo!), lo hacen "haciendo que trabajan", mostrando pro-actividad, reactividad e hiperactividad. No buscan la excelencia en ningún aspecto, de esta forma no quedan referenciados de ninguna manera a un trabajo, tarea o producto.

Una de sus principales herramientas, es la de enviar mails casi como spammers. Sólo por enviarlos, sin valor agregado en los mismos. Sólo ponen un "Ok", o intiman a incluir a alguien, en la ya interminable lista de empleados copiados al mail. 

El "Droopy" ya se encargó de que estén copiadas las personas que le interesa que vean su participación. Muchas veces, estorban la solución del problema generando ruido en el canal de comunicación por sólo agregar un "¿Cómo estamos? o ¿Cómo vamos?" motivando que los demás dejen de trabajar en la solución y deban prestar atención a dar un status que a nadie le importa realmente. Cuando finalmente el objetivo original se cumple, el "Droopy" también cumplió el suyo, participó de toda la cadena, sin aportar absolutamente nada, aunque, si se les pregunta,  ellos aseguran convencidos:- "Eso es gerenciar", -"Yo facilité el trabajo". El "Droopy" deja su marca en todos los lugares donde cree conveniente, pasea por la empresa relevando el estado de las tareas (sin ningún objetivo claro) y trata, dentro de lo posible, de no quedar ligado a ningún problema complejo. Desconoce la complejidad de los problemas y, en ocasiones, hasta la esencia misma del problema, por lo que es incapaz de realizar aportes de ningún tipo.

Si se estudia en profundidad el trabajo de estas personas, se podría decir de él  que es mediocre, quizás tirando a malo, pero, obviamente, nadie lo hace ya que el trabajo que realiza es lo suficientemente visible como para demostrar que él está trabajando, controlando y haciendo todo lo posible para que los problemas se resuelvan, contestando mails, incluso durante la madrugada asegurándose que las personas apropiadas se encuentren copiadas.

En el caso de recibir un e- mail de agradecimiento y/o felicitación, que involucra a un equipo de trabajo del que ellos participan, no pierden tiempo en hacerse voceros y aceptar el reconocimiento por el trabajo realizado. En caso de una réplica negativa, le ponen el pecho a las balas como un Superman - "haciéndose cargo... de la gestión, nunca del problema". Cual carcelero con su látigo, intensifica su participación en la ya infinita cadena de mails,  hasta que el trabajo se termina. Una vez culminada la tarea, como última acción, el "Droopy" se encarga de dar las buenas nuevas a las personas apropiadas.

No es la única herramienta que utiliza nuestro "amigo", cuando su primer objetivo ya está cumplido (debemos reconocer y no restar mérito a  una tarea agotadora, un sinfín,  un arduo trabajo que trae resultados a largo plazo), los pasos que siguen son más delicados, y requieren la sutileza e inteligencia de todo un burócrata, esas son las relaciones humanas. El "Droopy" no pierde ninguna ocasión para darse a conocer, para que los copiados en los mails ahora conozcan su cara, se muestra con preocupación por la situación de la empresa, habla de soluciones y hace gala de sus conocimientos en nuevas estrategias que está a la vanguardia del management mundial, tratando de demostrar que nació para eso. No pierde ni una oportunidad para criticar sutilmente las acciones tomadas por otras personas (a esta altura es más que claro... nuestro amigo está aplicando la técnica del serrucho).

Luego, entre sus subordinados y pares no muestra sus intenciones, se luce predispuesto y se hace amigo de Dios y del Diablo. Nadie debe sospechar el trabajo que está haciendo.

La meta está muy cerca, sólo resta esperar el primer movimiento, nuestro "Droopy" está a punto de conseguir su objetivo: la más que inmerecida promoción. Es sólo cuestión de tiempo, comienza el juego de las crisis, que cíclicamente se dan y que muchas veces son generadas por los "Droopies", o por ex "Droopies" devenidos en gerentes altamente ineficientes.

Luego, y debido a un conocido círculo vicioso, que existe en las grandes empresas, que voy a simplificar de la siguiente forma:

-¿Quién es Gómez?

-¿Dónde está Gómez?

-¡Tráiganme a Gómez!

-...necesitamos uno como Gómez

-Pónganlo a Gómez

-¿Quién es Gómez?

Nuestro "Droopy" pasa de una jefatura o coordinación directamente a una gerencia o aún peor, a una dirección.

Esto como nos imaginamos no es lo mejor, porque ahora son los que mandan, y como dije antes, son inteligentes, no hay duda, pero no han resuelto ni han logrado nada importante realmente, no tienen méritos suficientes, en otras palabras no están a la altura del puesto. En sus nuevas posiciones tratan de pasar desapercibidos y ser complacientes con sus superiores al punto de que su nombre se mantenga ajeno a cualquier confrontación, su exposición ahora los compromete y no les es conveniente. En definitiva, tenemos al timón de nuestro Titanic al grumete y ya sabemos cómo termina esa historia...

Autor: Editor

 

 

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