Líderes: se puede ser rey sin corona


El maestro argentino-israelí Daniel Barenboim recibió una larga ovación el miércoles primero de enero al finalizar el tradicional concierto de Año Nuevo en Viena, demostrando todo su talento, carisma y vitalidad.

Este año ha ocurrido algo totalmente fuera de protocolo: Sonaba la música (Marcha Radetzky - Johann Strauss), en el momento al final, el director, Daniel Barenboim, se dedicó a saludar a todos los músicos de la orquesta. http://youtu.be/P9A0cWAm70Q . La marcha, como no podía ser de otra forma, sonó espléndidamente pero el director estaba otra cosa.

No es el primero que hace esto, pero sí el que lo hace durante más tiempo. Hace unos años, Carlos Kleiber, quien tiene con la Filarmónica de Berlín una de las mejores versiones que pueden encontrarse de la Séptima de Beethoven, tuvo momentos en que, simplemente, se apoyaba en el atrio y quedaba, comLidero un espectador más, disfrutando de la música.

Para poner ambas presentaciones, la de Kleiber y sobre todo la de Barenboim, en contexto hay que entender cómo funciona la Filarmónica de Viena: Entre su ya larga historia, figura la ocasión en que se corto la luz y la orquesta siguió tocando para, a continuación, preguntarse los músicos si el director habría seguido dirigiendo. Para los músicos de esta excepcional orquesta, un buen director es visto como un "colega" y no como alguien que se sitúe en un plano superior.

Barenboim, al no dirigir la marcha Radetzky y mostrarlo de forma ostentosa, quiso dar un reconocimiento público a la orquesta en una actuación y en un momento de ésta de especial significado. Sin duda, esa prueba de confianza le habrá ganado, si no la tenía ya antes, la categoría de "colega" y el deseo por parte de los miembros de la orquesta de brillar al máximo cada vez que Barenboim se coloque frente a ellos. Que, además, Barenboim sea capaz de decir que el mejor Concierto de Año nuevo "ha sido y será" uno que fue dirigido por Karajan no le sitúa en un plano inferior. Todo lo contrario. Una lección que sería interesante que aprendieran muchos dirigentes políticos y empresariales.

 

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