Desarrollan celdas solares económicas


La producción de celdas solares a un costo muy inferior al actual hará competitiva a la energía fotovoltaica, lo que permitirá reemplazar energías convencionales, de acuerdo a un trabajo que lleva adelante un grupo de investigadores en el Instituto de De Santa Fe (Télam)

La producción de celdas solares a un costo muy inferior al actual hará competitiva a la energía fotovoltaica, lo que permitirá reemplazar energías convencionales, de acuerdo a un trabajo que lleva adelante un grupo de investigadores en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec) de Santa Fe.
Se trata de un proyecto que desarrollan investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet), que actualmente se encuentra en la etapa de producción a escala de laboratorio.
Voceros académicos indicaron que la producción de celdas es apta para la automatización y la producción masiva, aunque aclararon que para eso hay que optimizar los procesos de preparación y sus propiedades eléctricas.
De esta forma, una vez que se avance en esa dirección, se pasará de la escala de laboratorio a la escala piloto.
El director del Grupo de Energías No Convencionales (Genoc) del Intec, Román Buitrago, destacó que la tecnología que se trabaja es la «fotovoltaica de película delgada».
Indicó que el equipo de investigadores estima que este desarrollo «va a reducir los costos considerablemente y va a hacer que nadie dude que la energía fotovoltaica es competitiva y puede reemplazar a las energías convencionales».
Hasta el momento, la tecnología fotovoltaica dominante es la que se llama de silicio mono y policristalino, basada en paneles pertenecientes a una primera generación, que usa obleas de silicio de espesores que oscilan entre los 250 y 300 micrones (o milésimas de milímetro).
Los paneles que se producen a escala industrial, y se comercializan, son capaces de transformar el 18 por ciento o más de la energía recibida del sol en electricidad.
Un dossier difundido por la UNL explica que «si bien esta tecnología tiene una buena eficiencia de transformación, presenta desventajas».
«La principal es que la producción requiere alto consumo tanto de energía como de silicio de alta pureza, al punto que hay escasez mundial de silicio, por lo que se dificulta su producción a gran escala», agrega el texto.
En contraposición, las láminas de silicio requeridas para las celdas de película delgada apenas alcanzan uno o dos micrones de espesor, lo que se traduce en un significativo ahorro de los materiales constitutivos.
«La tecnología de película delgada tiene dos características interesantes: una es que abarata los costos y la otra es que toda la tecnología es apta para la producción masiva», señaló Buitrago en ese sentido.
Agregó que «se trata de un proceso de producción automático por lo que aumenta la velocidad de producción, llegando a una muy buena relación de potencia generada/costos de inversión».
«Por sus ventajas industriales y el buen control de la calidad del producto que puede lograrse, pensamos que en los próximos cinco a diez años esta tecnología ya va a estar compitiendo con las primeras celdas», indicó el experto.
El Genoc trabaja desde hace 25 años en el desarrollo de materiales que pueden tener aplicaciones en la preparación y elaboración de celdas solares. Actualmente el desafío es obtener celdas de película delgada de silicio policristalino de alta eficiencia.
«Ahora estamos abocados a analizar en qué partes del proceso se están introduciendo errores, suceden fallas o contaminaciones para mejorar la eficiencia que hasta el momento es regular. Pretendemos obtener una celda de un centímetro cuadrado con una eficiencia, por lo menos, mayor al 11 por ciento», amplió Buitrago.
Un módulo fotovoltaico es una máquina convertidora de energía que está compuesto por un conjunto de celdas solares fabricadas con un material semiconductor como el silicio.
Cuando la radiación solar incide sobre la celda, se liberan partículas cargadas positiva y negativamente que fluyen a los extremos de las celdas que tienen polaridades opuestas, generando corriente eléctrica.
La energía generada por cada celda se puede acumular en baterías o entregar a la red eléctrica.
Buitrago explicó que la demanda de petróleo crece al ritmo de la expansión demográfica, mientras disminuye el número de barriles producidos.
Al respecto citó estimaciones acerca de que Argentina es capaz de autoabastecerse por un período no mayor a diez años.
Para el especialista, las energías no convencionales «se vuelven un punto crucial y estratégico» para superar la dependencia que tiene la matriz energética nacional de los combustibles fósiles.
«Hablar de una perspectiva de autoabastecimiento de ocho o diez años es nada, es mañana. Es el tiempo mínimo que tenemos para poner en marcha todo un proceso fabril de desarrollo de otras energías como la solar o la eólica», afirmó Buitrago.
Los expertos consideran que la energía solar no es capaz de reemplazar totalmente las fuentes convencionales, pero sí puede contribuir a un equilibrio energético junto a otras energías limpias y renovables.
«Cada región tiene diferentes recursos para generar energía que deben combinarse para optimizar la producción; el desafío es utilizarlos a todos con inteligencia», concluyó Buitrago.
Fuente; Diario LMNeuquén sup.Energía

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